Dónde tomar un chico en la primera cita

Fuí funcionario publico y terminé dándole trabajo a una porquería de persona [Segunda Parte]

2020.04.15 07:34 el_tarolas Fuí funcionario publico y terminé dándole trabajo a una porquería de persona [Segunda Parte]

Mi sueño se cumplió, sin tener ninguna formación profesional, sin ni siquiera haber pisado nunca una Universidad, incluso sin haber terminado el bachillerato, desde el día uno de mi gestión como alcalde me convertí en el “Licenciado”. La primera vez que me extendió la mano y me dijo: Bueno días Licenciado. Estuve a punto de corregirle y decir: No, no soy licenciado, no supe que decir, quise corregirle, pero no pude, me tomó totalmente por sorpresa, tomé su mano, me tragué mis palabras y solo pude decir: bu buenos días.
Apenas era el segundo día transcurrido desde mi toma de posesión, el Cacique de pueblo fue el primero en venir a buscarme con el pretexto de felicitarme por mi triunfo, en realidad venía a cobrarme el favor. Mi primera acción como alcalde no fue resolver un problema comunitario, tampoco fue revisar las carencias del pueblo, mucho menos algo relacionado en favor de la comunidad, mi primera acción como alcalde, fue investigar aquí y haya como agilizar y resolver los asuntos del Cacique del pueblo.
Como alcalde tenía asignado un vehículo, una modesta camioneta, si bien se encontraba en buenas condiciones, no era de modelo reciente, dentro del personal administrativo y de confianza había un viejo amigo de mi padre, compañero de las borracheras cuando vivía mi padre. Diez años atrás, Arnulfo conducía borracho con su familia rumbo a Monterrey, al derrapar su camioneta se salió del camino y cayó en una zanja, su hijo menor fue el único que perdió la vida en aquel accidente, nunca más volvió a beber. Arnulfo hombre muy campechano y dicharachero, se desempeñaba como chofer, con 56 años de edad, Arnulfo estaría al servicio de mis traslados. Siempre, antes de subirme a la camioneta, lo saludaba lo más cerca posible, intentando percibir su aliento, Arnulfo con ojos de arrepentimiento y de chinga tu madre, me regresaba el saludo. Mi desconfianza hacía Arnulfo no duró mucho tiempo, comencé a llevar a mi Madre a Monterrey desde el tercer día como alcalde, tener un puesto público me habría las puertas y preferencia en los hospitales públicos y algunos privados. Al no poder ausentarme continuamente por ir a Monterrey, le encomendé a Arnulfo los traslados de mi madre siempre acompañada por 2 de mis hermanas, como yo aún no cobraba ni la primer quincena, los gastos de los traslados corrieron a cargo de municipio, me dije a mi mismo: “En cuanto cobres tu primer cheque, repondrás el dinero”, eso nunca sucedió.
Habían pasado unas cuantas semanas, estuve realizando visitas a los diferentes oficinas y corporaciones del municipio, saludando y conociendo a los diferentes funcionarios que tenían a su cargo las mimas, todos muy lambiscones por supuesto, esperando no perder su chamba, yo aún no sabía que método utilizar o como decidir a quien quitaba y mucho menos a quien ponía, todos los amigos del pueblo venían a saludarme a mi oficina, no podían ocultar su interés, en entre abrazos y felicitaciones la conversación siempre se dirigía a la pregunta: ¿Y ya sabes a quien vas a poner en la _________ de jefe?. Dentro de todas las dependencias que tenía el municipio, la última que visité fue la Casa de la Cultura, una casucha vieja, descuidada, con algunos adornos por aquí y por allá, recuerdos típicos de épocas pasadas, fotos de alcaldes, gente ilustre, personajes supuestamente importantes que yo no conocía o de los que nunca en mi vida había oído hablar, me recibió el Director de la casa la cultura en persona, me extendió su mano y me dijo: Mucho gusto en conocerle Licenciado, mi nombre es Crescencio Garza, y aquí está mi renuncia con carácter irrevocable, espero la acepte, por mi dignidad, no voy a seguir más sirviendo de títere para esa gente. Sin saber ni que, volteé la mirada hacia Arnulfo que se encontraba justo detrás de mi. – Ahora no lo entiendo señor Licenciado, pronto usted mismo se dará cuento a que me refiero –. Dejo salir un gran suspiro, se puso el sombrero, silbando comenzó a andar a paso lento calle abajo, se notaba muy sereno, quitándose un gran peso de encima. Volví a mirar a Arnulfo buscando alguna una explicación, Arnulfo impávido, respondió:
En el pueblo era un secreto a voces, todos sabíamos de las andadas de “Don Cacique”, pero a pesar de eso, lo veíamos como un miembro de la comunidad y además gracias a las aportaciones de Don Cacique había muchos cambios y progresos en el pueblo, así que todo mundo preferíamos voltear la mirada para otro lado, y pretender que no había nada de malo, -Haya él y sus negocios-.
Las palabras de Arnulfo me desconcertaron, pero había otros problemas más importantes que resolver, por lo pronto había que conseguir alguien que quisiera tomar el puesto y la dirección de la casa de la cultura, dónde podría conseguir alguien que además de tener el perfil, quisiera aventarse, tomar el puesto y además, estar dispuesto a ganar poco.
Esa noche le estuve dando vueltas al asunto, mi esposa me dijo que primo de Monterrey vendría unos días al pueblo porque tenía otro evento que había conseguido gracias a lo bien que le salió la fiesta de los XV años. Además de “Don Cacique”, ya éramos más los que nos vimos beneficiados por la dichosa fiestesita. A huevo! Grite, mi esposa tiró el café, -Pos que te pasa!- -El muchacho del video, luego te explico-
Muy temprano le llamé a mi primo para pedirle los datos del muchacho, me contó que ya no trabajaba para él, después de lo del video me dijo que se empezó a poner muy mamón: -Pues un día le hablé y le dije que el video que él editó lo pasaron en un medio local y que había gustado mucho, que habías ganado la elección, al morro ni le entusiasmó la noticia, por el contrario, me acuerdo que le prometiste chamba si quedabas, yo le hablé acá todo emocionado, y el morro muy mamón me dice: aahh órale pues que chido, de ahí se empezó a portar muy mamón, como que no le gustó que yo le haya pedido casi a huevo que te ayudara con el puto video, a los dos días me renunció-. Aún así me pasó el teléfono del morro con la advertencia de: Ahí tú sabrás, es medio mamoncito el morro, pero pues es de confianza, ahí tú vele.
Le dejé los datos del chavo a mi asistente y le pedí que se comunicara con el muchacho: -dígale que lo necesito ver lo antes posible en la Casa de la Cultura del Pueblo por favor, que es algo muy importante, y dígale que yo cumplo con mis promesas. Con las referencias que me había dado mi primo, pensé que el chavo no se iba a presentar. Acudió a la cita en la Casa de la Cultura, llegó puntual, le aventé un discurso de lo que había pasado, de que me parecía que era valioso, y le prepuse ser Director de la Casa de la Cultura, haciéndole saber que no había mucha paga pero tendría a su disposición un vehículo del municipio para sus traslados, el pueblo es chico, pero para su edad, sabiendo que acababa de terminar su carrera universitaria en proceso de titulación, era una gran oportunidad, podría comenzar a relacionarse y tomar experiencia. Pensé que se iba a entusiasmar con la propuesta, se quedó serio, ahí me acordé: Inche primo, tenía razón, este wey es mamoncito-. Aceptó no muy entusiasmado. Bueno, pues entonces te espero mañana para comenzar con el papeleo, ve con mi asistente, ella te dará los detalles.
Con los problemas de salud de mi madre, y que yo cada vez agarraba más dinero del municipio con la excusa de un día pagarlo, me olvidé por completo del asunto ese misterioso relacionado con la casa de la cultura y “Don Cacique”, me dije: Me voy a enterar por el chavo, de seguro don Cacique lo va a buscar, cuando eso suceda si la cosa es grave, va a venir corriendo a decirme lo que pasa y de esa forma me voy a enterar, y mato dos pájaros de un tiro, yo me lavo las manos y no me relaciono con el asunto, y de seguro el morro va a querer renunciar y regresarse a Monterrey, yo cumplí mi promesa, le di trabajo.
Paso una semana y no tuve noticia alguna, todo parecía transcurrir con normalidad, el chavo estaba tomando las riendas de la casa de la cultura, parecía que a pesar de su poco interés, le estaba poniendo empeño a sus actividades como director, del asunto de Don Cacique, ni una noticia. No tenía idea de lo que después vendría.
Le empecé a tomar mucha confianza a este muchacho, lo acepté como una parte de mi equipo de trabajo, muchas veces en las juntas él intervenía con comentarios y consejos, que muchas veces tomé y puse en práctica y terminaron resultando bien, incluso lo invitaba a mi casa, lo conoció mi esposa y mis hijos, no puede dejar de notar el nerviosismo con el que mi hija la mayor lo saludó, como padre entendí que mi hija ya era casi una mujer, pero algo muy claro tenía, no podía involucrar a mi familia con mi trabajo. En un lapso de 3 meses, el chavo ya estaba bien integrado, su actitud había cambiado mucho, ya no era el serio mamón, se desenvolvía muy bien, podría decir que era un miembro importante de mi gabinete, pero había una cosa que aún me intrigaba, ninguna noticia de “Don Cacique”. Al sexto mes un día por la mañana noté a Arnulfo muy serio, con cara de asustado, los ojos un poco rojos. Arnulfo no me digas que ya volviste a tomar? No mames Arnulfo, tantos años sobrio para que los eches a perder así no mas? -Como cree Licenciado, lo que pasa es que anoche no dormí. Estuvimos en la casa de la cultura hasta muy tarde, a Don Cacique se lo ocurrió mandar traer unas muchachas de Monterrey, me llamó entrada la noche y tuve que ir por ellas, ya usted sabe que a “Don Cacique” no se le puede decir que no. -¿En la casa de la cultura?, no mames Arnulfo, como que en la Casa de la Cultura?
En putiza me fui a buscar a este cabrón, para pedirle explicaciones, al no encontrarlo ahí, me fui directo a la casa donde estaba hospedado, tampoco estaba ahí, Arnulfo me dice: Licenciado, ¿no me diga que usted no lo sabe?, ¿No me diga que no se ha dado cuenta? -Cuenta de que Arnulfo?- -El muchacho ya no vive ahí, vive en la hacienda, aquella de “Don Cacique”, y yo que usted me andaba con cuidado, mejor sosiéguese, y ya que venga este muchacho lo ve con más serenidad.
Ya decidido a despedirlo, esta iba a ser su último día como Director de la Casa de la Cultura y su última noche en el pueblo. No llegó solo, iba acompañado de gente de Don Cacique: Mira muchacho, no sé en que te metiste, pero esto se acabó. Me interrumpió uno de los hombres de don Cacique. -Aquí no se ha terminado nada, por el contrario, Don Cacique tiene muchos planes para el muchacho, apenas va comenzando, mejor váyase para su casa, y hacemos de cuenta que no pasó nada.
No me quedó de otra que hacerme de la vista gorda, voltear a otro lado, mi prioridad en ese momento era la salud de mi madre. Durante todo el año siguiente, este chavo no solo cambió su actitud, cambio totalmente su vestir, tenía largos periodos de ausencia, al cobijo de “Don Casique” vivía la vida de los excesos, fiestas, prostitutas de la mejores, alcohol, drogas, muchas drogas, Arnulfo me contaba como el chavo se metía una inmensa cantidad cocaína, mariguana, crack, todo lo que llegaba a sus manos se le metía, de monterrey cada fin de semana llegaban mujeres por encargo, presumía que como Director de la Casa de la Cultura ganaba 40 mil pesos mensuales, que para la época y el municipio ni yo los ganaba. El muchacho tenía a su cargo una asistente, el municipio no pagaba su sueldo, lo pagaba de no se donde, tenía a la muchacha encargada de realizar la tesis para su titulación. Me invitó a mi y a mi familia a acudir a su acto académico, no nos quedó de otra que ir. Vestido de toga, llegó tarde al evento, perdido, llegó sumamente drogado, alucinando a sus compañeros les ponía nombres de artistas, de futbolistas, de personalidades: -Ira ahí esta Hugo Sánchez, aahhh José José cántanos una canción. El acto académico comenzó, el maestro de la ceremonia comenzó su discurso:
JOVEN, FRENTE A TI HAY UNA PUERTA CERRADA, SOLO TIENES UNA OPORTUNIDAD PARA PASAR A TRAVÉS DE ELLA. ESA PUERTA TAL VEZ TENGA UN CANDADO, NO TENDRÁS QUE ABRIRLO A LA FUERZA, PORQUE TIENES ALGO MUY VALIOSO: CONOCIMIENTO.
LA OPORTUNIDAD TE LA HAS GANADO CON TU ESFUERZO, CON EL ESTUDIO, ÁBRELA, DEL OTRO LADO ENCONTRARÁS LA SABIDURIA, ENCONTRARÁS AL CAMINO DE LA EXPERIENCIA, LA VERDAD Y LA LIBERTAD. FELICIDADES A TODOS LOS GRADUADOS!!!
Este chavo estaba tirado en una silla al fondo del salón, perdido, como alucinando, se perdió por completo su acto académico. Arnulfo al otro día me contó que en la camioneta había hecho todo un desmadre durante el camino, traía delirios, alucinaciones, la verdad no sé porque lo llevaron, hubiera sido mejor no asistir, para él y sobre todo, para nosotros. No me pude quedar de brazos cruzados, con la ayuda de Arnulfo, lo saqué del salón, había gente de “Don Casique”, pero entendieron que no tenía caso continuar, ya estaba echado a perder, decidí llevarlo a comer algo. En el camino de regreso nos pudimos deshacer de la gente de Don Cacique, todo el camino iba aluncinando, delirando con historias, como una supuesta bruja muy vieja se convertía en ave y volaba. Decidí llevarlo a comer algo a mi casa, mi Madre nos recibió, nos preparó a todos algo de comer, un caldo de pollo, las abuelas componen toda enfermedad con caldo de pollo. Durmió en mi casa, entre alucinaciones y delirios.
Dos años habían transcurrido, el chavo ya era totalmente otro, a pesar de su corta edad parecía perdido, transformado y trastornado, un día llegó a mi oficina con su renuncia, me dijo que no podía más, me dio mucha lástima, pero se lo tuve que decir así:
-Conmigo no hay problema muchacho, te aceptaría tu renuncia, con quien tienes que ir a Renunciar es con tu verdadero patrón, anda, ve a presentarle tu renuncia a ver si te la acepta.
Regresó al otro día a trabajar, bañado, cambiado, comenzó a tomar de nuevo las riendas de la casa de cultura, le pidió al Coordinador, -que era quien realmente estuvo haciendo su trabajo durante todo ese tiempo-, la lista de pendientes. No le duro mucho el entusiasmo, al tiempo se fue del pueblo, no supimos nada más de él.
Un año después mi hija desapareció, la busqué por todas partes, hice todo lo que pude, gasté todos mis recursos, tomé todo lo que pude de las arcas del municipio, hice uso del poder que tenía como funcionario para buscarla. Descuidé por completo la salud de mi madre, en poco tiempo murió.
Arnulfo fue quien me dio la noticia, mi hija se casó con ese muchacho, el mismo que un día se ganó mi confianza y a quien hoy considero como una de las peorías porquerías en la que una persona se puede convertir, espero un día encontrarlo, espero un día recuperar a mi hija.
EDIT: El merito es para u/EscoriaGorgorita. Gracias carnal por tus hostorias
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2018.06.28 22:42 master_x_2k Enredo IV

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Enredo IV

“Gracias a un esfuerzo dedicado de los miembros de los equipos de Custodios y el Protectorado de Brockton Bay, la pandilla local, el 'ABB' o Azn Bad Boys, ha caído.”
Brian y yo habíamos llegado al departamento justo a tiempo para ver el boletín en las noticias. Lisa, Alec, Perra y los tres perros estaban reunidos en los sofás.
“Los héroes de la hora son los jóvenes miembros de los Custodios, Clockblocker y Vista, que jugaron un papel fundamental en encargarse de una crisis con una superbomba, supuestamente utilizada por la supervillana Bakuda en un intento de tomar como rehén a la ciudad y garantizar su seguridad. Mientras que los expertos en la escena se negaron a ofrecer números fijos, una capa local fue citada diciendo que la superbomba podría haber tenido un rendimiento de nueve mil kilotones de energía. Este dispositivo, que contiene energía a la par con bombas nucleares convencionales, se fabricó con materiales domésticos extraídos del área, después de que la lucha en los muelles y la presión de las autoridades locales obligó a la presunta creadora de la bomba a trasladarse a un cobertizo abandonado hace unos días. Si no fuera por los esfuerzos de los Custodios, este podría haber sido un día trágico para nuestra nación.”
“Por mucho que podamos desear un período de sobria reflexión, otros villanos locales han mostrado poco interés en dejar pasar los asuntos recientes. Menos de una hora después de que el presunto líder del ABB, Lung y la presunta cómplice Bakuda, fueran detenidos, las oficinas centrales de Medhall Corporation fueron atacadas por fuerzas armadas, en un altercado que llamó la atención de los miembros del grupo villano ario local Imperio Ochenta y Ocho. Esto parece haber provocado una erupción de más de seis incidentes importantes en la última hora-”
Lisa apagó el televisor, volteándose en el sofá para mirarnos a Brian y a mí. “Les daré la versión corta. Los Viajeros acaban de golpear una galería de arte y a un aeropuerto en el lapso de una hora. Coil e Imperio Ochenta y Ocho aparentemente están tratando de recuperar el tiempo perdido y están a solo un pelo de la guerra abierta en las calles. Los Comerciantes, el grupo de Skidmark, se están aprovechando del caos e intentando hacer lo que hizo la ABB, pero con los traficantes de drogas locales y cero control sobre su situación... no llegarán lejos, pero estoy segura de que están teniendo una gran fiesta de saqueos.”
“Entonces el alto el fuego ha terminado”, hablé. ¿No se suponía que las cosas mejorarían con la eliminación del ABB? ¿Por qué me sentía parcialmente responsable de esto?
“Es como si todos estaban listos en la línea de salida, listos para moverse en el instante en que sonara el silbato”, dijo Alec.
“Excepto nosotros”, señaló Brian.
“No necesariamente”, Lisa negó con la cabeza, “Cinco minutos después de que Medhall fue golpeado, recibimos un mensaje del jefe. Él tiene un trabajo que quiere que hagamos, quizás el más grande hasta ahora, pero el límite de tiempo es corto. Por eso los llame aquí.”
Brian se cruzó de brazos.
“Aquí está el problema”, dijo, “La moral está baja. La ciudad está asustada, y las cosas no se están calmando como esperaban las personas. ¿El hecho de que todos hayamos esquivado una bala con esta cosa de la superbomba? No ayudó.”
Tecleó en su computadora portátil mientras hablaba: “Para colmo, no se ve bien cuando las noticias locales se enteran del hecho de que una gran parte de la lucha contra el ABB estaba siendo llevada a cabo por villanos. ¿Me captan? Entonces, con la idea de que estaban planeando una recaudación de fondos ahora, el alcalde está promoviendo una función para ayudar a vender la idea de que fueron los chicos buenos los principales jugadores aquí. ¿Resultado final? Una fiesta de recaudación de fondos-celebración que involucra al Protectorado, Custodios, las fuerzas del ERP, policías y todos esos tipos. Esta noche. La mayoría de los Custodios y New Wave van a tomar el relevo mientras tanto, para mantener la ciudad protegida, porque el alcalde está dando prioridad a las relaciones públicas aquí.”
“No me gusta la dirección en que va esto”, le dije.
Cogió su laptop y la colocó en el respaldo del sofá, mirándome a Brian y a mí. La página mostraba detalles sobre la celebración, tenía vínculos con los vendedores de boletos y lucía una imagen de un grupo de personas con trajes de etiqueta y vestidos. “El Protectorado y algunos de los Custodios van a estar allí con la elite de Brockton Bay, sus amigos y familiares, y cualquier persona dispuesta a pagar el dinero por un boleto. El jefe quiere que nosotros, y cito, 'los avergüencen', fin de cita.”
Hubo algo de silencio aturdido. Eché un vistazo a Perra y Alec, y de sus expresiones deduje que ya habían escuchado esto. Sin embargo, a diferencia de la situación que tuvimos con el atraco a un banco, no parecían tan motivados.
Brian comenzó a reírse. Después de un rato, su risa se convirtió en una risa fuerte.
No esperé a que terminara antes de decir mi opinión, “¿Estás loca? Quieres que, que, ¿Interrumpamos una fiesta, jodamos a todos los presentes y entonces nos larguemos antes de que seamos arrestados por-?” Luché por encontrar las palabras, “¿¡Por la mitad de los putos héroes en Brockton Bay!?”
“Básicamente”, dijo Lisa, levantando las manos como para hacer que me calmara, “aunque probablemente sea más como un tercio de los héroes de la ciudad.”
“Claro”, le dije, “sin ánimo de ofender, Lisa, me caes bien y todo, pero como que subestimaste la cantidad de héroes que aparecerían en el robo bancario también. No olvides que un grupo de héroes vinieron de fuera de la ciudad para ayudar con la situación del ABB, y podrían quedarse para la fiesta posterior.”
“Es cierto”, admitió, “pero aún-”
“¿Y el plan es fastidiarlos?”, Pregunté, incrédulo, “No solo ellos, tampoco, pero esa fiesta probablemente sea atendida por el alcalde, el fiscal, el jefe de policía... ¿Estás consciente de que si intentamos esto y cualquiera de nosotros es capturado, sería más o menos un viaje de primera clase a la Pajarera?.”
“Lo siento, Lis, es un no”, le dijo Brian, todavía parecía divertido, “estoy perfectamente contento dejando que todos los demás grupos hagan lo suyo por un tiempo. Hicimos nuestra parte, y no tenemos nada que perder en relajarnos por un tiempo.”
“Sí. No entiendo el punto”, dijo Perra, rascando la parte superior de la cabeza de Brutus.
“No encontrarás a nadie más dispuesto a ponerse un poco loco que a mí”, Alec le dijo a Lisa, “Pero estoy con Perra. Es un gran riesgo, un montón de problemas. ¿Para qué? ¿Pellizcarles la nariz a los buenos?”
“El jefe está dispuesto a pagar”, dijo Lisa. “Con otras consideraciones.”
“¿Consideraciones?” Pregunté.
“Tienen que entender”, suspiró Lisa, “No estoy en desacuerdo con lo que están diciendo, pero lo que puedo decir es que esta es una prueba. El jefe quiere ver si podemos lograr esto, y si podemos, somos mucho más valiosos para él. Mucho más valiosos.”
“O tal vez la prueba es si somos lo suficientemente inteligentes como para rechazar una misión condenada”, señaló Brian.
“Tal vez”, admitió Lisa, “no lo creo, pero no negaré que sea posible.”
Brian le preguntó: “¿Podemos rechazar esto? Quiero decir, nunca nos obligó a tomar un trabajo.”
“Podríamos”, no parecía feliz.
Frunció el ceño, “Creo que son cuatro votos en contra, como mínimo. Suponiendo que vas a votar a favor de este plan, ¿Lis?”
“Sí”, respondió ella.
“Bueno, a menos que hayamos cambiado de un sistema de voto mayoritario, creo que se puede decir al jefe 'gracias, pero no'”, dijo. Cuando ella no respondió, él se volvió hacia mí, “¿Quieres tratar de armar la mesa de la cocina y la mesita de noche? Te puedo invitar a un almuerzo tardío, si-”
“¡Doscientos cincuenta!”, Lisa lo interrumpió.
Él la miró, “Doscientos cincuenta...”
“Mil”, terminó por él, dejando caer sus brazos a su lado, casi derrotada. “Para cada uno. Maldición. Quería que ustedes estuvieran a bordo antes de impresionarlos con la cantidad. Suena desesperado cuando lo digo así, pero no puedo dejar que se vayan sin decirles lo que rechazaríamos.”
La suma nos hizo pensar.
“Para ser claros... Un millón, doscientos cincuenta mil dólares, divididos entre cinco”, dijo Alec, “¿Por esto?”
“Como dije”, Lisa sonrió un poco, “El trabajo más grande hasta ahora.”
“Si el jefe nos ofreciera un cuarto de millón de dólares para acercarse a esos tipos y entregarnos, no sería un escenario muy diferente”, señalé.
“Claro que sí”, replicó Lisa, “Realmente tenemos una oportunidad de superar esto.”
“Una posibilidad muy, muy pequeña”, señalé.
“Una oportunidad”, dijo. “¿Pero si hacemos esto? ¿Si le demostramos al jefe que valemos su tiempo? Ascendemos. Obtenemos más dinero, obtenemos más equipamiento, más información, obtenemos una voz en cuanto a la dirección de sus planes a largo plazo, todo lo cual puede traducirse en un mayor respeto en la comunidad de capas.”
“¿Una voz?” Pregunté, “¿Qué quieres decir?”
“Reunirnos con él, discutir lo que hacemos a continuación y por qué.”
Mi mente comenzó a correr con las implicaciones de esto.
“Estoy cambiando mi voto”, dijo Alec, “Por tanto dinero, como que resuelve el problema que tenía con el trabajo, que era que no tenía mucho punto. Un cuarto de millón de dólares son muchos puntos.”
“Dos a favor, tres en contra”, dijo Lisa. “¿Perra?”
Perra frunció el ceño, “Déjame pensar.”
Esta era una oportunidad para conocer a nuestro empleador, en un futuro no muy lejano. La pregunta era: ¿quería tomarla? Había estado posponiendo las cosas, evitando el problema, tratando de no pensar demasiado en mi plan de juego, sobre entregar a estos muchachos cuando tuviera la última pieza de información que necesitaba sobre cómo corrían las cosas, de dónde venía el dinero. Ahora tenía que hacer una llamada.
Todo el tiempo, me había estado diciendo a mí misma que los entregaría. Daria la información al Protectorado. Pero mi corazón no estaba realmente decidido. Significaría traicionar amigos. Si bien no me desagradaban Alec o incluso Perra, mis pensamientos estaban puestos en Lisa y Brian. Quiero decir, bueno, Lisa fue mi primera verdadera amiga desde Emma. En cuanto a Brian, me gustaba, lo respetaba. Odiaba la idea de hacerles lo que Emma me había hecho. Traicionar amigos.
Había renunciado a la idea de ganar respeto o prestigio por entregarlos. Quiero decir, cometí un delito grave, tomé rehenes, ataqué a otros héroes, casi maté a un hombre, luego arranqué los ojos de esa misma persona un par de semanas después.
Y podría vivir con esa parte, con no obtener crédito o elogios ni lo que sea. Pude verme volando por debajo del radar por un tiempo. Tal vez desempeñando el papel de un vigilante evitando la atención tanto del héroe como del villano, si realmente estaba ansiosa por salir de traje. O ver si tal vez, solo tal vez, podría intentar obtener el mismo trato que Shadow Stalker, convertirme en un miembro a prueba de los Custodios. Inicialmente me alejé de los Custodios por la preocupación de que sería demasiado similar a la secundaria... pero yo había cambiado en las últimas semanas. Le hice frente a Emma dos veces. Tres veces, si contaba la reunión. Tenía un poco más de agallas que hace un mes. Podía imaginarme trabajando junto a un grupo de superhéroes jóvenes que me resentía como una especie de penitencia por mis acciones malvadas, y ese era un cambio bastante grande de antes de siquiera salir de traje, cuando la sola idea de unirme a ellos era difícil de procesar.
El problema era que ir por ese camino era un caos de ‘tal vez’ y ‘posiblemente’, cada paso un lío de posibles desastres. ¿Qué pasa si me arrestaran en lugar de ofrecer membresía probatoria en los Custodios? ¿Qué pasa si los Undersiders escapaban del arresto y vinieran por mí? ¿O mi papá?
Todo se redujo a las personas que estaban en la habitación conmigo. No era solo que los traicionaría como Emma lo hizo conmigo. ¿Era lo suficientemente valiente como para pasar por lo que pase con Emma, ​​con personas que quería y admiraba convirtiéndose en mis peores enemigos?
Y si no elegía, no decidía... Bueno, si lo pospongo más, la única diferencia de quedarme para siempre por elección propia sería una buena medida de auto engaño de mi parte. El tiempo que pasé con Brian lo dejó bastante claro.
“Creo que... podría cambiar mi voto”, expresé el pensamiento en voz alta mientras lo formaba.
Hubo miradas de sorpresa de todos los presentes, excepto los perros. Lisa, especialmente, se sacudió un poco en reacción a mi declaración.
Me tomó todo lo que tenía para mantener mi fachada intacta. Al final del día, lo que me asustaba más que perder amigos y hacer que me odiaran, más que vinieran tras de mí o de mi papá, era la idea de que me odiaría a mí misma. Que me odiaría uno, cinco, diez o veinte años más adelante, por traicionar mis principios y por tomar una mala decisión con amplias implicaciones. Odiarme por tomar un camino que podría llevarme a ir a la cárcel sin posibilidad de ser rescatada por Armsmaster, o por un camino que me llevaría a lastimar a alguien inocente tanto como había lastimado a Lung y Bakuda.
Seguir con los Undersiders era una ganancia a corto plazo, claro, pero ¿a largo plazo? Tenía que seguir con mi plan original y tratar de convencerme de que lo hacía por el bien de todos.
Alec levantó sus cejas. “De Verdad.”
“¿Qué?” Pregunté.
“Eres la última persona que hubiera esperado que cambiara su voto, torpe”, dijo, “Eres cuidadosa, y este es el trabajo menos cuidadoso que hemos tenido hasta ahora.”
“Cambiar mi voto es depende de si podemos idear un plan que tenga una posibilidad decente de que escapemos intactos”, aclaré.
“Aun así, usualmente eres la sombra de Brian, haciéndole eco”, dijo Alec.
“Gracias, Alec,” Brian frunció el ceño. Brian se volvió hacia mí, frunciendo el ceño con preocupación, “¿Estás segura?”
“No totalmente”, admití, “y lo siento, por no respaldarte.”
“Eres un miembro del equipo, tienes tu propia voz.”
“¿Qué cambió tu mente?” La pregunta vino de Lisa.
Tuve que evitar disparar las alarmas con ella. La forma más segura de hacerlo sería seguir con la verdad o algo muy parecido.
“Me molesta que no sé quién es nuestro empleador. Hay algunas posibilidades realmente feas, y preferiría saber más pronto que tarde, si fueran el caso.” Ahí, verdad suficiente.
“Lo admito”, admitió Brian, “tengo curiosidad. Es... No creo que tenga curiosidad suficiente como para querer tomar este trabajo.”
“Si la niña escuálida va a hacer esto, no retrocederé”, dijo Perra. “Cambiaré mi voto también.”
“¿Chica?” Le pregunté, “escuálida, seguro, pero probablemente soy un año más joven que tú, como mucho.”
Lisa nos detuvo, inclinándose hacia un lado para ponerse entre Perra y yo. “Tenemos que mantenernos en el tema, ya que solo hay unas pocas horas para planificar y prepararse. Tenemos cuatro votos a favor, uno en contra. Parece que esto va a suceder.”
Brian suspiró.
“Lo siento”, murmuré mi segunda disculpa.
Él puso su mano sobre mi hombro, “Está bien.”
Noté que él no movió su mano de mi hombro de inmediato.
Distrayéndome, le pregunté a Lisa: “Entonces, ¿cómo hacemos esto?”
Ella comenzó a delinear un plan.

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2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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